jueves, 7 de marzo de 2019
domingo, 25 de noviembre de 2018
Las voces de las brujas en el sauce
Me encantó una leyenda escuchada hace años que hablada de las brujas del sauce.
Una noche me acerqué bajo el sauce que tantas veces me abría las puertas en mis paseos por ese lugar tan apreciado por mí. Era una noche de finales de verano y se había levantado un viento misterioso provocando una danza de seducción en sus ramas y un vaivén de sombras y luces plateadas producido por el rostro de la luna en sus hojas. No pude resistirme al encanto de esta llamada y me senté a los pies de la vieja, abriendo los oídos de mi alma bruja a aquello que las voces del pasado me querían recordar.
Evoqué en el corazón la conexión con mi linaje antiguo y recordé a mi abuela materna, despidiendo en la penumbra de la luz de las velas a aquellos que morían, y susurrando las palabras que limpiaban el alma; frases que despejaban el miedo y que traían la esperanza y la paz antes del último viaje. Solo su presencia era consuelo para aquellos que iban a cruzar el umbral.
A mi abuela, nunca se la llamó bruja, ni fue reconocida como bruja,
ni como parte de este linaje ancestral de las mujeres medicina, sin
embargo, ella era guardiana de todos los umbrales: despedía a los que
partían y recogía en sus brazos a los que nacían. Sin ningún rito
estructurado ella sostenía los misterios de la vida y de la muerte. En
sus actos y palabras realizaba de forma sencilla y natural, integrada en
la vida de su día a día, al servicio de su tribu, el oficio y el arte
de la bruja ” la que guarda todos los umbrales”.
En esta noche, sentaba bajo el árbol encantado me llegaron las voces de tantas mujeres anónimas que silenciosamente y sin definirse con ningún nombre acudían a la llamada de los partos, de las enfermedades y de las muertes.
Ellas entonaban cantos, conjuros o rezos, pero lo importante no era lo que decían, pues a veces lo hacían con un ritmo monótono, con una letanía que provocaba el trance de la paz y del descanso. Lo más importante, era su presencia, pues en medio de la penumbra o del temor ante los misterios, esta fuerza sabia y antigua que estaba en ellas podía sostener el miedo al tránsito y encender en los corazones la luz de la confianza interna.
Hoy los nacimientos son asépticos, y las enfermedades y las muertes también. Es bastante importante aquello que perdimos. Su oficio se perdió con ellas. Tristemente, su poder no reconocido se fue al olvido y lo que quedó fue una capa de miedo y superstición.
Sentada bajo el sauce, sintiendo en la brisa encantada el susurro de sus voces, pude percibir en mi sangre palpitante el espíritu de estas mujeres, la inmensidad de su sencillez, la grandeza de su pequeñez, el poder de sus palabras en el silencio, y qué curioso… no pude evitar sentirme un “poco avergonzada” de llamarme bruja, un poco pequeña ante su grandeza y a la vez muy agradecida de que acariciaran mi piel con el soplo del viento.
Decía que dentro del sauce habitaba el gran espíritu de la vieja bruja, aquella que daba forma y voz a todas las brujas del pasado.
Si te sentabas bajo sus ramas y abrías tu alma al susurro de sus hojas movidas por la brisa del viento, podrías escuchar las voces de las antiguas mujeres que te contarían sus historias y sus conjuros secretos.Una noche me acerqué bajo el sauce que tantas veces me abría las puertas en mis paseos por ese lugar tan apreciado por mí. Era una noche de finales de verano y se había levantado un viento misterioso provocando una danza de seducción en sus ramas y un vaivén de sombras y luces plateadas producido por el rostro de la luna en sus hojas. No pude resistirme al encanto de esta llamada y me senté a los pies de la vieja, abriendo los oídos de mi alma bruja a aquello que las voces del pasado me querían recordar.
Evoqué en el corazón la conexión con mi linaje antiguo y recordé a mi abuela materna, despidiendo en la penumbra de la luz de las velas a aquellos que morían, y susurrando las palabras que limpiaban el alma; frases que despejaban el miedo y que traían la esperanza y la paz antes del último viaje. Solo su presencia era consuelo para aquellos que iban a cruzar el umbral.
En esta noche, sentaba bajo el árbol encantado me llegaron las voces de tantas mujeres anónimas que silenciosamente y sin definirse con ningún nombre acudían a la llamada de los partos, de las enfermedades y de las muertes.
Ellas entonaban cantos, conjuros o rezos, pero lo importante no era lo que decían, pues a veces lo hacían con un ritmo monótono, con una letanía que provocaba el trance de la paz y del descanso. Lo más importante, era su presencia, pues en medio de la penumbra o del temor ante los misterios, esta fuerza sabia y antigua que estaba en ellas podía sostener el miedo al tránsito y encender en los corazones la luz de la confianza interna.
Hoy los nacimientos son asépticos, y las enfermedades y las muertes también. Es bastante importante aquello que perdimos. Su oficio se perdió con ellas. Tristemente, su poder no reconocido se fue al olvido y lo que quedó fue una capa de miedo y superstición.
Sentada bajo el sauce, sintiendo en la brisa encantada el susurro de sus voces, pude percibir en mi sangre palpitante el espíritu de estas mujeres, la inmensidad de su sencillez, la grandeza de su pequeñez, el poder de sus palabras en el silencio, y qué curioso… no pude evitar sentirme un “poco avergonzada” de llamarme bruja, un poco pequeña ante su grandeza y a la vez muy agradecida de que acariciaran mi piel con el soplo del viento.
Guadalupe Cuevas
guadalupecuevas.com
guadalupecuevas.com
sábado, 24 de noviembre de 2018
martes, 10 de abril de 2018
Útero y corazón conectados por un meridiano
¿Sabías que tu útero y tu corazón están conectados por un meridiano? Según la Medicina Tradicional China hay un meridiano específico que une el 2º chakra con el 4º chakra.
Siempre se ha sabido que la sexualidad de las mujeres está íntimamente ligada al corazón, pero lo asombroso es que haya un meridiano ya determinado para ello.

Cuando logres encender el fuego de tu centro creativo y lo subas hasta el corazón estarás en contacto con tu INFINITA FUERZA VITAL y serás capaz de hacer todo lo que te propongas.
Entonces conectarás con el gozo de estar viva, con una fuerza increíble que estará siempre disponible para ti, para tus proyectos, para tus hijos, para tu propio proceso, para tu arte, para tu hogar…para lo que quieras!. De poco te serviría esto si no lo pudieras plasmar en tu cotidiano.
“El fuego del hogar” es el fuego que necesita estar vivo en tu segundo centro, en tu útero, que es tu hogar. Cuando este fuego se apaga nos sentimos apáticas, sin fuerzas,…y secas, muy secas.
Tu caldero necesita fuego para alquimizar, para transformar.

Recuerda que el útero es el laboratorio de sueños. El segundo centro es donde reside la energía creativa. Ahí se gesta tu vida. Y el corazón es la expansión, el dar y el recibir Amor en todas sus formas.
Para la mujer es de vital importancia trabajar los centros útero –corazón para fortalecer ese vínculo y permitir que fluya libremente, conscientes de esa conexión.
“Para que la mujer pueda acceder a la energía de su corazón, debe primero sanar su vientre”
Esa Energía Ancestral Femenina que sentimos dañada… ha sido “herida” desde la Energía Masculina … la Energía Masculina del varón y TAMBIÉN la Energía Masculina presente en nosotras mismas. Hemos permitido y consentido ese “daño” cada vez que somos autoritarias, mandonas , o reaccionamos violentamente, cada vez que somos agresivas, cada vez que somos competitivas, o que nos enfocamos en lo material, cada vez que somos demasiado analíticas o mentales… olvidando el preciado tesoro de la intuición.
Cada vez que nos volvemos estructuradas… impacientes, intolerantes… o nos preocupamos en demasía… Estamos dañando nuestra Energía femenina y “dando mal uso” a nuestra Energía Masculina…
Debemos SANAR nuestro útero… liberándonos del dolor… pero también del rencor que venimos albergando… el resentimiento para con la Energía Masculina, porque sólo el equilibrio entre ambas… nos permitirá CREAR
Es hora de gestarnos… para Darnos a Luz.
lunes, 4 de diciembre de 2017
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